miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cuentos - La decision


LA DECISION
La primera vez que vi a Mercedes, fue aquella noche en el bar del Flaco; era viernes, creo, porque había más movimiento de clientes que otros días de la semana y, el Flaco, volaba de aquí hacia allá con sus ayudantes, sirviendo tragos cervezas y bocas .Yo estaba ahí desde hacía unos treinta minutos, cuando llegó Merce en compañía de una pareja que me habían presentado unos días atrás en una fiesta; se ubicaron en la mesa doble hacia el fondo del bar, donde presuroso, Ramón, el salonero los atendió, tan amable como siempre . Conforme la noche fue desplegando sus alas en su constante viaje de horas bohemias, entre cervezas que van y vienen, bromas, carcajadas y música rock, ella y yo, iniciamos nuestros impulsivos combates de miradas a fuego moderado; continuas veces por algunos segundos, yo me desentendía de mis compañeros de barra y me avalanzaba sobre ella, y me incrustaba en sus bellos ojos negros y refulgentes, como rayos en mitad de la oscuridad.; dejaba escapar tímidas sonrisas y entonces, al sentir el acecho de mis ojos, trataba de mirar hacia otra parte del bar, como tratando de huir pero, al mismo tiempo como deseándose atrapar.

Por esos días - y aún lo hago - yo le prestaba al Flaco algunas de mis pinturas, pues a él le agrada que mis lienzos permanezcan en su local; si bien no es una galería, en este sitio se percibe una atmósfera sumamente especial y cada pintura calza a la perfección en sus paredes. El bar es un local pequeño: hay unas seis o siete mesas y unas cuatro barras no muy grandes ;no es un lugar lujoso, es un simple bar de pueblo, pero la diferencia con otros bares la marca su clientela, ya que casi todas las noches nos reunimos pintores, músicos, escultores y otra gama de tipos muy agradables ( bueno, la mayoría, porque nunca falta algún aguafiestas), y gastamos el tiempo en tremendas tertulias sobre arte, música y literatura hasta muy avanzada la noche. Al dirigirme hacia el baño, pasé cerca de M, y el muchacho me reconoció, entonces me saludó y de inmediato me presentó , y me pidieron que los acompañara a su mesa, invitación que por supuesto acepté. Es aquí, dónde se inicia en realidad esta historia bastante singular con M...

Al principio nuestra conversación giró sobre temas muy triviales, pero al avanzar el tiempo, el tema se dirigió hacia mis pinturas y su contenido. Ellos preguntaban y yo trataba de explicarles -algo que no me agrada mucho - el sentido de cada una de ellas. M y yo, convenimos vernos otro día para llevarla a mi estudio y mostrarle algunas otras pinturas y darle la oportunidad de intentar pintar por ella misma. Cerca de la 1.am, W y su novia decidieron irse para la casa, pero M insistió en quedarse un rato más, pues quería conversar conmigo; yo les prometí ir a dejarla y ellos asintieron.

Uno a uno, los clientes del bar fueron saliendo, ya que la noche de farra tocaba su fin. Debido a la gran amistad que me une al Flaco, le pedí que me dejara ahí con ella; él asintió y tras concluir sus tareas se despidió y me dio las llaves. Ya solos, M y yo nos enfrascamos en una fantasía pictórica, al meternos de lleno en cada pintura, ya que ella quería escrutar cada rincón de ellas una tras otra. Repentinamente, nos tomamos de la mano y nos besamos con pasión, con mucha pasión...como queriendo llevar el volcán a su máxima expresión y arrastrar todo a nuestro paso tras la ingente erupción Nos contuvimos y guardamos silencio por unos segundos; tan solo nos mirábamos como quién se busca solitario en el espejo...Ella rompe el hielo y dice: Osc, ¿Te gustaría dibujarme ?.Le digo, que hacer retratos no era algo que me apasionara, porque las personas siempre pretenden que el pintor los deje como en una fotografía, y que por lo general, termino remitiéndolos al fotógrafo. Mi forma de retratar es muy particular, bastante sui generis, creo, le dije, y esto a la gente como que no le agrada mucho. Me miró fijamente, y me besó ardientemente; desviando su mirada hacia uno de los cuadros dijo :Yo quiero que tú me retrates. Hazlo de la manera que mejor desees y , al terminar, se puso de pie y se dirigió al baño...Por encontrarse mi estudio a unos cuantos metros del bar, decidí ir por un lienzo, por mis tubos de óleo y por mis pinceles. Me puse a trabajar "ipso facto", en su particular retrato hacia las 2.a m .

Pintando "alla prima", veloz e intensamente, al ser casi las cuatro y media de la mañana la pintura estaba lista. Ahí estaba ella, en el lienzo ¡Era ella ! ,no había la menor duda; su pelo negro cual una noche sin luna ni estrellas corría por sus hombros desnudos; su rostro joven y bello semejaba un oasis en la agonía del desierto; eran fulminantes sus ojos-cuántas ocultas palabra desnudaban-.Sus pechos, firmes casi virginales, rodeados de frutas tropicales, para acentuar más su frescura y su verdor ... ¿Qué piensas ?, le pregunté. Algunos segundos murieron en sus carnosos labios y dijo :¡Fascinante ¡. No puedo creer que ...",la interrumpí.. y susurre quedamente al oido:"Es tu pintura, es tu retrato. Es casi como tu nueva casa y ahí vivirás por siempre, por el resto del tiempo ...", me besó y entre la furia de nuestra pasión, caímos al piso iniciándose sin demora el gran rito del amor... Al ser casi las ocho de la mañana, me dijo que debía partir, y que volvería a verme pronto.

Pasaron casi seis meses y no supe nada de ella, hasta que una noche llegó al bar y, presurosa, como urgida me tomó de la mano, me besó y me dijo "Vine, para no irme nunca más ¿ Te gustaria ?, quedé atónito. Las cervezas que había ingerido esa noche, me daban vueltas y vueltas por mi cabeza ¿ Que putas está pasando aquí ? ¿ Que putas está tratando de decir esta mujer? ¡Explícame,¡, le pregunté; ella permaneció impertérrita y dijo: "Quiero ser tuya para siempre ..." y, sin vacilar, corriendo tan veloz como pudo y sin que nadie lo percatara se metió en el lienzo, desde dónde me miraba tiernamente, con una mirada casi infantil, terrible..

Cada noche, que quiero estar con ella, voy al bar y, sin que nadie lo perciba, ella sale del lienzo y hablamos horas y horas. Nos tomamos unos tragos y hacemos el amor hasta el amanecer. Al final de la velada, ella vuelve a su sitio y yo parto, dejándola sola, en el infinito espacio y tiempo de su terrible decisión ...
FIN

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